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Indudablemente los centros educativos se encuentran inmersos en un contexto de
cambios. A partir de esta situación marco, situación cambiante, surge el concepto
de Organización que Aprende, como aquella que es capaz de responder con
flexibilidad a las modificaciones constantes.
En las Organizaciones que Aprenden existen tres niveles de aprendizaje:
individual, grupal y de la organización. La clave del éxito reside en una buena
combinación de los tres niveles. La especificidad de los centros educativos obliga a
manifestar que ellos, como comunidades que aprenden, deban considerar el
aprendizaje como un proceso primario en todos sus posibles niveles y facilitar
experiencias de aprendizaje y habilidades de aprendizaje en todos ellos.
Nuestra aspiración es que las propuestas de trabajo que aquí presentamos generen
un entorno eficaz para el aprendizaje personal, grupal y organizacional de los
participantes. Así que, en el diseño y puesta en práctica de los encuentros que
proyectamos, hemos tenido en cuenta tres principios:
EL CENTRO COMO ESPACIO PARA EL DESARROLLO PROFESIONAL
Las actividades que proponemos cobran sentido en la medida en que se trabaja en
el contexto de un centro concreto. Apelamos a un estilo de formación que ofrece
oportunidades de aprendizaje para la transformación en el lugar donde se
desarrolla la práctica docente.
EL LIDERAZGO TRANSFORMACIONAL
El desarrollo de la Organización que Aprende supone un estilo de liderazgo
transformacional que favorece la toma de conciencia de las cuestiones importantes,
potencia el interés por el logro, la formación continua y los ideales. En los centros
educativos, este tipo de liderazgo no queda concentrado en el Equipo Directivo.
Sin embargo, es condición necesaria en la construcción de una cultura de calidad
un equipo de directivos con un claro ejercicio de liderazgo. Desde esta perspectiva
entendemos que su participación junto al resto de sus colegas es indispensable.
EL TRABAJO EN EQUIPO
Una de las disciplinas fundamentales en las Organizaciones que Aprenden es la
referida a la interacción grupal. A través de técnicas de diálogo y discusión, los
pequeños grupos pueden trasformar su forma de pensar, aprendiendo a orientar
sus energías y acciones para alcanzar metas comunes, potenciándose de tal suerte
que juntos son más que la suma de cada uno individualmente. El aprendizaje en
equipo se puede dar dentro del aula, entre los padres y el profesorado, entre los
miembros de la comunidad, o dentro de grupos piloto que pretenden el cambio en
el centro.
Finalmente, queremos expresar algunas cuestiones prácticas acerca de los
contenidos, los tiempos y los participantes. En la descripción de cada actividad se
definen estos tres parámetros de trabajo. No obstante, cualquiera de ellas y, más
allá de su estructura estándar, es una herramienta al servicio de cada centro en
concreto con sus propias especificidades. De ahí que en todos los casos es posible,
dentro de determinadas condiciones mínimas, adaptar dichos parámetros a las
características particulares de los participantes.
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